Escribo esta nota con
ecuanimidad gracias a la intensa meditación que practique durante 10 días en un
curso Vipassana observando las sensaciones de mi cuerpo para aprender a aceptar la
realidad tal y como es.
Este es el fin de una
historia que, como todas las buenas
historias, comienza…. Erase una vez…. un par de buhitos que hace 910
días cayeron de su nido en el patio de nuestra casa. Ula, que vivió solo nueve
meses porque murió a raíz de un ataque que le propino un búho silvestre de su
misma especie; y Ulaque, que nos acompañó por dos años y medio mientras
aprendió a alimentarse por sus propios medios, a volar, a cazar, a ulular y a
ser libre, saliendo todas las noches y regresando todas las mañanas al espacio
que dentro de la casa había escogido
como su rincón favorito.
Ulaque había cambiado sus
hábitos alimenticios dejando el pollo congelado a cambio de pequeños roedores, lagartijas,
ranitas e insectos que nos traía a
mostrar y que aparecían en la nueva composición de su bolo alimenticio.
Tuvo una relación cercana
con Claque, una buhita silvestre que lo esperaba todas las tardes en algún
árbol cercano a la casa para invitarlo a salir, con quien sostenía diálogos
largos, algunas veces quedos y otras muy fuertes, el desde adentro y ella desde
afuera.
Por regla general mostraba
un comportamiento hostil con los otros buhitos que llegaban al hogar de paso,
pero últimamente aceptaba la presencia de Ula Ula, la primera beneficiaria del
proyecto de liberación de búhos silvestres, con quien sospechamos ha entablado una
relación de pareja y tal vez algún día vuelva para mostrarnos sus crías.
Mientras tanto debo confesar
que le extrañamos mucho. Su ulular resonaba tanto en nuestra casa como en
nuestras mentes.
En los últimos meses hemos
liberado varios ejemplares recibidos dentro de un programa de rescate que se ha
ido estructurando con el tiempo y que nos ha permitido devolver a la vida
silvestre a Ula Ula, Loli, Ulises, Momo,
Augusto, Gula y otros innominados que salieron libres antes de revelarnos sus
nombres. En el mismo programa tenemos ahora a Bula y a dos lechuzas de
campanario (Tyto alba) que están
próximas a iniciar su entrenamiento de vuelo para que despejen el espacio y dar
paso a otras dos que esperan su cupo en nuestro hogar de paso.
Hace 910 días no teníamos
tanta información sobre los Megascope choliba
(búho común) y no habíamos sido
gratificados con tanta ternura, por eso damos gracias a la vida y con un
sentimiento de desprendimiento absoluto celebramos la partida de Ulaque, quien
ahora merodea la casa pero se niega a entrar.

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